Nuevamente sobre las contradicciones y el socialismo

“La dialéctica es la doctrina de cómo los contrarios pueden ser y cómo suelen ser (cómo devienen) idénticos, – en qué condiciones suelen ser idénticos, convirtiéndose el uno en el otro, – porque el entendimiento humano no debe considerar estos contrarios como muertos, petrificados, sino como vivos, condicionales, móviles y que se convierten el uno en el otro.” | Lenin, Cuadernos filosóficos (1915)

Sobre las contradicciones en la sociedad socialista

Alfred Uçi

(1977)

Como siempre, en su 7mo Congreso el PTA dedicó gran atención a la argumentación teórica de su línea y actividad práctica, de su programa, estrategia y táctica de luchas. El informe del camarada Enver Hoxha a este congreso es excepcional por su profundo análisis dialéctico, en un espíritu de clase, de todos los problemas fundamentales de la construcción socialista y la situación internacional.

A fin de orientarse correctamente en los procesos complicados y las situaciones de la vida social en la cual innumerable cantidad de diferentes factores se relacionan, a fin de entender correctamente tanto la situación actual como las perspectivas futuras, a fin de evaluar correctamente la proporción de fuerzas y su naturaleza, el Partido confía en un arma irremplazable, la dialéctica materialista del marxismo, y sobre todo en la teoría de las contradicciones, que Lenin ha llamado la esencia del método dialéctico. La teoría dialéctica de contradicciones es penetrada por un espíritu profundamente revolucionario, porque argumenta la necesidad objetiva del derrocamiento del pedido burgués a través de la revolución proletaria y el triunfo inevitable del comunismo. La teoría dialéctica de las  contradicciones está impregnada de un profundo espíritu revolucionario, porque argumenta la necesidad objetiva del derrocamiento del orden burgués a través de la revolución proletaria y el triunfo inevitable del comunismo. A causa de esto, en su lucha contra el marxismo-leninismo, los ideólogos burgueses y los oportunistas de toda clase nunca se olvidan de apuntar sus flechas a la teoría dialéctica de las contradicciones. “La dialéctica”, escribió Marx en su tiempo, “a los ojos de la burguesía y de sus profesores, no es más que escándalo y horror, porque, al lado de la comprensión positiva de lo que existe, ella engloba, a la vez, la comprensión de la negación y de la ruina necesaria del estado de cosas existente. La dialéctica concibe cada forma en el flujo del movimiento, es decir, en su aspecto transitorio. Ella no se inclina ante nada y es, por esencia, crítica y revolucionaria“.

La historia de la internacional comunista y del movimiento obrero muestra que el problema de las contradicciones, de su naturaleza y su papel en el proceso del desarrollo de la vida social, siempre ha sido el centro histórico de las diferencias de principio entre el marxismo-leninismo y los adversarios ideológicos de la clase obrera. A fin de justificar su desviación del marxismo, Bernstein y los otros jefes del oportunista de la Segunda International lanzaron el célebre lema, “¡Volvamos a Kant!” que era una llamada para renunciar y abandonar la dialéctica materialista de contradicciones y saltos cualitativos, y sustituirla por el evolucionismo vulgar. Su revisión de la teoría dialéctica de las contradicciones preparó el terreno para qué los partidos socialdemócratas de la Segunda Internacional se transformasen por completo, de partidos de la revolución social, a partidos de conciliación de clases, reformistas. Resumiendo la nueva experiencia histórica de la época del imperialismo, Lenin reveló las contradicciones fundamentales de esta época y la ley objetiva de su inevitable agudización y aportó pruebas de las nuevas perspectivas del movimiento revolucionario de la clase obrera, que fueron coronados con el triunfo de la Revolución de Octubre.

El problema de las contradicciones ocupó también un lugar muy importante en las grandes polémicas del movimiento comunista con el trotskismo y el bujarinismo. Por una lado, J.V. Stalin criticó las opiniones enmascaradas con fraseología “de izquierda” de los trotskistas que admitían sólo las contradicciones antagónicas en la sociedad socialista, que consideraban que las contradicciones antagónicas internas eran completamente irresolubles en las condiciones del cerco capitalista, y que de ello deducían que la degeneración burguesa del partido socialista y la restauración de capitalismo formaban parte de un proceso inevitable. Por otro lado, Stalin emprendió una lucha irreconciliable, también, contra las opiniones derechistas de los bujarinistas, que admitían sólo las contradicciones no-antagonistas, que, con su célebre teoría “del equilibrio”, negaban la lucha de clases y apoyaban la idea de la “integración” espontánea de los elementos capitalistas en el socialismo. Sólo mediante la ruptura de las opiniones metafísicas de derecha y “de izquierda” sobre las contradicciones en el socialismo, el Partido Bolchevique liderado por Stalin fue capaz de defender y poner en práctica el programa Leninista de la construcción socialista en las condiciones del cerco capitalista.

Tras la muerte de Stalin, la Unión Soviética se desvió de la senda socialista gracias a la traición de los revisionistas jruschovistas, que revivieron las viejas teorías anti-dialécticas y las pusieron al servicio de su política contrarrevolucionaria. Los revisionistas modernos mostraron un especial celo en negar tanto la base objetiva de clase como las leyes de la agudización de las contradicciones antagónicas entre el socialismo y el capitalismo, entre el proletariado y la burguesía, entre la revolución y la contrarrevolución, entre los pueblos oprimidos y el imperialismo y de otras contradicciones de nuestro tiempo. Una posición oportunista frente a las contradicciones fue la que asistió a los revisionistas modernos a la hora de preparar y llevar a cabo la inversión contrarrevolucionaria del curso que venían  desarrollando la Unión Soviética y el resto de los antiguos países socialistas, hacia la restauración del capitalismo.

La experiencia internacional de los partidos comunistas y obreros llevó al PTA a dar una gran importancia a la defensa de la teoría marxista-leninista de las contradicciones frente a las distorsiones de los revisionistas modernos, y a que la implemente en el análisis de cualquier problema, por pequeño que sea, presente en el desarrollo de la sociedad socialista. Nuestro Partido considera a las contradicciones objetivas como la fuente y la fuerza motriz del desarrollo del mundo en general, y de la vida social, en particular. La sociedad socialista, también, se mueve y se desarrolla a través de diferentes contradicciones.

Con el fin de comprender los problemas fundamentales del desarrollo de la sociedad en el período de la transición del capitalismo al comunismo correctamente, es de gran importancia no sólo admitir las contradicciones en general, sino también distinguir los diferentes tipos de contradicciones, sus rasgos específicos. El camarada Enver Hoxha ha subrayado que la clave para realizar un análisis profundo de la evolución en este período es el reconocimiento de dos tipos de contradicciones: las antagónicas y las no-antagónicas, que desempeñan un papel decisivo en todo el proceso de la construcción de la nueva sociedad socialista. Esta tesis está en completa oposición a las opiniones de los revisionistas modernos, que afirman que el movimiento de la sociedad socialista se produce sólo a través de contradicciones no-antagónicas.

En el período de transición del capitalismo al comunismo, junto con las contradicciones no-antagónicas, también hay muchas contradicciones antagónicas, que describimos también como contradicciones entre nosotros y el enemigo. Las contradicciones antagónicas son contradicciones entre las fuerzas de las clases sociales con intereses económicos y políticos fundamentales diametralmente opuestos, que surgen de las relaciones de dominación de una fuerza sobre la otra. En el período de transición, existen contradicciones antagónicas de este tipo no sólo como contradicciones externas (entre cualquier país que está construyendo el socialismo y el frente externo de las fuerzas contrarrevolucionarias – el imperialismo, el socialimperialismo, la reacción mundial), sino también contradicciones internas (entre la clase obrera a la cabeza y las clases explotadoras y todos los enemigos del socialismo).

Existen contradicciones antagónicas, incluso después de que las clases explotadoras han sido liquidadas y después de que la base económica del socialismo se ha construido.

El socialismo se construye cuando los antagonismos entre las clases sociales no han sido eliminados de la sociedad. Esto está relacionado con la existencia de restos de las clases explotadoras, de enemigos surgen desde las filas de la clase obrera, de la influencia de la ideología burguesa y revisionista y con otros factores. Estos son factores con un largo alcance y periodo de actividad, que deben ser tenidos en cuenta durante la totalidad del período de transición y no deben, de ninguna manera, ser subestimados, tanto más cuanto que actúan en coordinación con las fuerzas enemigas externas.

La posición marxista-leninista se diferencia de la posición revisionista, no sólo en que admite dos tipos de contradicciones, sino también en la evaluación del papel de las contradicciones antagónicas en el período de la transición del capitalismo al comunismo. hammersickleEl contenido principal de la lucha de clases en este período se relaciona con la lucha entre los dos caminos, el camino capitalista y el camino socialista de desarrollo. De ahí que, además de las contradicciones no-antagónicas, las contradicciones antagónicas se presentan como contradicciones fundamentales, primarias, en el período de transición, y no como contradicciones temporales y esporádicas. Esta evaluación del papel de las contradicciones antagónicas de este período está en concordancia con las enseñanzas de V.I. Lenin, quien en su trabajo “La economía y la política de la dictadura del proletariado”, escribe: “Teóricamente, no cabe duda de que entre el capitalismo y el comunismo existe cierto período de transición. Este período no puede dejar de reunir los rasgos o las propiedades de ambas formaciones de la economía social, no puede dejar de ser un período de lucha entre el capitalismo agonizante y el comunismo naciente; o en otras palabras: entre el capitalismo vencido, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero muy débil aún.”

La experiencia histórica ha confirmado totalmente estas enseñanzas de Lenin. Ella demuestra que si las contradicciones antagónicas son desatendidas y su papel es subestimado, la vigilancia revolucionaria de las masas trabajadoras se relaja y el capitalismo puede ser restaurado, incluso hasta después de que hayan sido liquidadas las clases explotadoras, como ocurrió en la Unión Soviética y en los otros países revisionistas. La revelación hecha por nuestro Partido y el pueblo de la actividad conspirativa y de sabotaje en los últimos años muestra claramente qué proporciones peligrosas puede alcanzar esta actividad y qué importante es la solución de las contradicciones antagónicas internas, que se combinan con las contradicciones externas, para el destino de la dictadura del proletariado y el socialismo.

El camarada Enver Hoxha ha indicado que admitir la existencia de contradicciones antagónicas en el período de transición del capitalismo al comunismo no es suficiente, sino que también hay que manejar estas contradicciones correctamente, hay que resolverlas de aquellos modos y por aquellos métodos que corresponden a su naturaleza. Las contradicciones antagónicas son contradicciones entre, por un lado, las fuerzas sociales que quieren la restauración del sistema de opresión y de explotación del hombre por hombre y, por otro lado, fuerzas sociales que se esfuerzan por eliminar cualquier fuente de degeneración revisionista-burguesa, por construir la sociedad comunista sin clases, es decir, sin contradicciones entre fuerzas sociales que se excluyen mutuamente. La lucha entre ellas es una lucha de  vida o muerte, puesto que directamente afecta a sus intereses más vitales. Por lo tanto, las contradicciones antagónicas sólo pueden ser resueltas a través de una severa lucha de clases entre estas fuerzas. Dentro del orden socialista, la clase obrera, conducida por su partido marxista-leninista y en alianza con el campesinado trabajador, está en condiciones de resolver las contradicciones antagónicas internas. La posibilidad de la construcción completa del socialismo en las condiciones de cerco capitalista depende, en primer lugar, de esto. “Mientras la lucha de clases continúe,” dice el camarada Enver Hoxha, “y ésta no está siendo incitada artificialmente, sino que existe objetivamente como una lucha entre dos caminos de desarrollo, el socialista y el capitalista, no hay lugar para un espíritu de relajación, autosatisfacción y liberalismo, porque hemos suprimido según se afirma todos los males y nos hemos escapado de cualquier peligro. Por el contrario, el borde de la lucha de clases siempre debe mantenerse afilado, porque es nuestra arma más poderosa que nos defiende de los enemigos, que nos limpia de los males, que nos moldea como revolucionarios proletarios. Debemos emprender esta lucha, consecuentemente, siempre dejando claro el carácter antagónico o no-antagónico de las contradicciones y basándonos firmemente en las masas.“ El fortalecimiento del orden socialista en el proceso de esta lucha es una condición previa para ésta y, a la vez, su objetivo. En esta lucha por resolver las contradicciones antagónicas de la dictadura del proletariado se utiliza el método de la violencia, de la coacción, de la compulsión hacia los enemigos que tratan de privar a la clase obrera de su poder estatal a través de la contrarrevolución.

Los oportunistas de diverso tipo distorsionan la naturaleza de las contradicciones antagónicas, oscurecen sus características, con el fin de negar la necesidad absoluta de la utilización de la violencia contra los enemigos. Ellos predican que la dictadura del proletariado debe ser generosa con los enemigos del socialismo, lograr algún tipo de “coexistencia pacífica” con ellos, e incluso llevar a cabo algún tipo de “diálogo constructivo” con ellos. Este es un tratamiento liberal, oportunista de las contradicciones antagónicas, que niega la esencia de clase y la propia necesidad de la existencia de la dictadura del proletariado, que, aun siendo la más amplia y verdadera democracia para las masas trabajadoras, no puede dejar de ejercer la violencia revolucionaria contra los enemigos del socialismo. Siempre dejando claro el carácter de las contradicciones antagónicas, combatiendo el manejo oportunista-liberal de ellas, nuestro Partido nunca las ha confundido con las contradicciones no-antagónicas. Confundirlas significa invitar al lobo al redil, calentar la serpiente en el pecho, cesar la lucha contra el enemigo.

En el período de transición del capitalismo al comunismo también juegan un papel importante las contradicciones no-antagónicas, que describimos como contradicciones en las filas del pueblo. Son contradicciones entre fuerzas sociales que objetivamente tienen en común gran cantidad de intereses fundamentales, pero que, al mismo tiempo, también tienen intereses diferentes sobre temas de importancia secundaria. Tales son, por ejemplo, las contradicciones entre la clase obrera y la clase campesina trabajadora, entre los aspectos particulares de las relaciones de producción y las fuerzas productivas, entre las viejas formas de organización y gestión del trabajo y de la producción social y las nuevas exigencias del desarrollo de la fuerzas productivas, entre el nuevo nivel ideológico-político, cultural y técnico-profesional de los trabajadores y el nivel de producción, entre las formas administrativas y los métodos de gestión de la economía y la participación de las masas en esta gestión, etc.

En el proceso de la lucha por la solución de las contradicciones no-antagónicas, el método que corresponde a su naturaleza específica es el de la persuasión, de la educación, crítica y autocrítica. Estas contradicciones se resuelven ampliando continuamente la base de intereses comunes y estrechando gradualmente las diferencias que existen entre las fuerzas sociales portadoras de este tipo de contradicciones. El PTA ha acumulado una rica experiencia en la resolución de las contradicciones no-antagónicas en nuestra sociedad, que se manifiesta, entre otras cosas, en el refuerzo de la unidad del pueblo en torno al Partido, en el refuerzo de la alianza de la clase obrera con la clase campesina cooperativista, que constituye el más alto principio de la dictadura del proletariado.

La unidad de las masas trabajadoras, dirigidas por la clase obrera y el Partido no es un factor dado de una vez para siempre, sino que se atenúa y refuerza a través de la lucha por resolver las contradicciones antagónicas y no-antagónicas. El 7mo Congreso del Partido señaló que el refuerzo de esta unidad es una de las tareas principales del Partido, para cuya realización se “requiere que mantengamos nuestra vigilancia revolucionaria a un alto nivel, emprendamos la lucha de clases de una manera correcta e ininterrumpida, llevemos a cabo las directivas del Partido al pie de la letra, encontremos las soluciones oportunas para las diferentes contradicciones que surgen entre las filas del pueblo”. Si no se muestra una preocupación apropiada por resolver las contradicciones no-antagónicas y las condiciones adecuadas no están listas para esto, y si se permite que se hagan más agudas y no las se resuelve a tiempo y por los medios apropiados, entonces, se transformarán de una fuerza que conduce hacia adelante el desarrollo de nuestra sociedad, en una fuerza que lo estanca y dificulta seriamente, creando todas clases de dificultades de políticas, económicas, administrativas, etc.

En el período de transición del capitalismo al comunismo, las contradicciones no-antagónicas surgen, cambian, maduran y se resuelven dentro de ese marco social en el cual también existen las contradicciones antagónicas, tanto internas como externas, que ejercen una influencia muy potente en las primeras. Mediante la difusión de su ideología entre las masas trabajadoras, las fuerzas contrarrevolucionarias intentan atraerlas a las actividades anti- socialistas y colocarlas en relaciones antagónicas con el socialismo, con la dictadura del proletariado. Por ello, el 7mo Congreso del Partido condenó las actitudes liberales hacia las influencias extranjeras en la conciencia de nuestro pueblo, las actitudes que subestiman el daño que hacen y el peligro que suponen para la dictadura del proletariado. La lucha contra la influencia de las ideologías extrañas en las filas del pueblo es un aspecto de la lucha de clases en el que el método de la persuasión, de la crítica y la autocrítica es el método más utilizado, con el objetivo de combatir la enfermedad y de salvar al paciente, de manera que nadie del pueblo trabajador pase a ser una reserva del enemigo y se acerque a sus posiciones. El camarada Enver Hoxha ha subrayado que el método de persuasión debería ser usado para ayudar a cualquier trabajador que esté equivocado por no entender las cosas, pero si, hasta después de un paciente y persistente trabajo educativo, bajo la influencia de una ideología extraña al socialismo, realiza actos hostiles al socialismo, entonces la dictadura del proletariado lo abatirá.

Distinguiendo claramente las contradicciones antagónicas de las no-antagónicas, el PTA ha librado correctamente la lucha de clases, ha asegurado la incesante marcha de la revolución proletaria en Albania, y está dirigiendo al pueblo en la lucha por la completa construcción del socialismo.

Publicado en Albania Today, 1977, 3.
La traducción es responsabilidad de Tiempos Rojos.
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Una vez más sobre las contradicciones en la sociedad socialista

La cuestión de las contradicciones en el socialismo es una cuestión fundamental del marxismo. Frente a ella se puede adoptar una posición de conciliación con el enemigo de clase (en una entrada anterior se ha tratado brevemente sobre las dos posturas conciliatorias que adoptaron los revisionistas) o una postura de lucha, revolucionaria.

Si bien Marx, Engels, Lenin y Stalin jamás emplearon el concepto “contradicción no-antagónica” han teorizado, especialmente Lenin y Stalin, sobre el antagonismo y la contradicción. Es a partir de dicha teorización que surge en los primeros años de la construcción socialista en la Unión Sovietica el concepto de “contradicción no-antagónica”. Veamos algunos ejemplos.

Lenin, por un lado, en sus últimos años de vida anotó al margen del libro de Bujarin La economía en el período de transición que es incorrecto equiparar el antagonismo y la contradicción; que “bajo el socialismo [definitivamente instaurado –TR.] los antagonismos [es decir, las luchas irreconciliables TR.] desaparecerán, pero las contradicciones [es decir, las luchas que pueden ser resueltas de una manera no violenta, por ejemplo, las luchas entre la naturaleza y la sociedad, entre las relaciones y fuerzas productivas, entre la ciudad y el campo, etc. –TR.] seguirán produciéndose.”

Si bien Stalin no empleó el concepto de antagonismo, identificaba dos clases de contradicciones presentes en el socialismo. Las primeras se presentan, por ejemplo, entre la alianza obrero-campesina y los kulaks; este tipo de contradicción, en la medida en que una de las dos fuerzas opuestas no sea liquidada por la otra, se agudiza y aumenta. Las segundas son las que se observan entre la clase obrera y los campesinos trabajadores (en el seno de la alianza); esta contradicción se amortigua y resuelve en pos del progreso si se dan determinadas condiciones, mas para resolverla no se necesita, por regla general, el empleo de la violencia.

Que ninguno de ellos haya teorizado puntualmente sobre las contradicciones no-antagónicas da lugar a que se hayan producido y se sigan produciendo deformaciones sobre esta cuestión -más allá de las intenciones (en esta entrada no nos detendremos en este punto).

Con el fin de refutar tales deformaciones que aún perduran en el movimiento obrero, ofrecemos a continuación dos artículos cortos escritos -en su época marxista- por el destacado filósofo soviético Rosental que, a nuestro parecer, tratan de una manera acertada la cuestión de las contradicciones en el socialismo.

Против кулаков

Contradicciones Antagónicas

(1937)

Desde los inicios del capitalismo, desde sus primeras etapas, todas sus contradicciones han tenido un carácter antagónico -es decir, irreconciliable. Pero sus contradicciones se desarrollan, tienen sus etapas inferiores y superiores…

La clase de los terratenientes fue liquidada como consecuencia de la victoria en la guerra civil. En el desarrollo ulterior del período de transición [del capitalismo al socialismo] los elementos capitalistas de las aldeas – los kulaks y capital privado de bienes comerciales – fueron liquidados. Es comprensible que esta superación de las contradicciones entre el proletariado y las clases explotadoras sólo podía ocurrir mediante la liquidación de estas clases hostiles al proletariado.

Las dos clases restantes son la clase obrera y la clase campesina, además del estrato de intelectuales. A causa de circunstancias históricamente establecidas, existieron contradicciones entre todas estas clases y estratos sociales. Pero estas contradicciones se resolvieron mediante diversos métodos y formas. Bajo la dirección del proletariado y con su ayuda, el campesinado está en el camino de la economía socialista y la intelectualidad ha cambiado debido a que está compuesta ahora en su mayoría por elementos provenientes de la clase obrera, el campesinado y otros estratos trabajadores. Ahora, sin embargo, sirve al pueblo, no a las clases explotadoras. Pero ¿por qué esto ha resultado de esta manera?

¿Qué evidencian estos cambios?

Evidencian, en primer lugar, que las líneas divisorias entre la clase obrera y los campesinos, así como entre estas clases y los intelectuales, se están borrando, y que está desapareciendo el viejo exclusivismo de clase. Esto significa que la distancia entre estos grupos sociales se acorta cada vez más.

Evidencian, en segundo lugar, que las contradicciones económicas entre estos grupos sociales desaparecen, se borran.

Evidencian, por último, que desaparecen y se borran, igualmente, sus contradicciones políticas.” (Stalin. Sobre el proyecto de Constitución de la U.R.S.S.)

Vemos que el movimiento de las contradicciones tiene ahora un carácter y tendencia completamente opuestos al que se pudo observar en el análisis del capitalismo.

Debido a su carácter absolutamente antagónico, las contradicciones del capitalismo se manifiestan cada vez con mayor fuerza en los procesos de su desarrollo. La unidad de los contrarios se rompe, y se forman dos extremos cuya lucha conduce no a la vida, sino a la muerte. De la misma manera, se desarrollan contradicciones entre bolchevismo y menchevismo.

Debido a su carácter no-antagónico, y gracias a la política correcta del partido, las contradicciones entre la clase obrera y los campesinos trabajadores están siendo abolidas y están desapareciendo.

De esta manera, hay ante nosotros ejemplos de dos tipos completamente opuestos de contradicciones. Ellas son diferentes en su contenido, en su forma, en las tendencias de su desarrollo, y finalmente, en el carácter de su resolución.

Hay que tener en cuenta que el segundo tipo de contradicción, un ejemplo del cual es la contradicción entre el proletariado y el campesinado, no tiene nada en común con la reconciliación de los opuestos. La conciliación de la contradicción no puede, en general, ser una fuente de desarrollo. Por el contrario, en el mejor de los casos puede significar un giro de ruedas, y por regla general, esto significa que se mueve hacia atrás.

La reconciliación de las contradicciones entre el proletariado y el campesinado es una utopía pequeño burguesa, un ilusorio pero no real movimiento para el socialismo. Lo que es más, significaría un retorno inevitable al capitalismo.

La lucha por la destrucción de estas contradicciones, por la superación revolucionaria de ellas, por la transformación de de los propietarios privados pequeño burgueses en campesinos colectivistas del socialismo significa la verdadera resolución de estas contradicciones e implica el verdadero movimiento hacia adelante.

Tal es, también, el principio universal del desarrollo -la lucha de los contrarios, la lucha entre lo nuevo, lo progresista, y lo viejo, lo reaccionario, marcha hacia adelante. La fuente de todo el desarrollo está garantizada en esta lucha.

Con Lenin nos encontramos con palabras que expresan muy bien este principio. “La unidad de los contrarios”, escribió él, “es condicional, temporal, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios, que se excluyen mutuamente, es absoluta, como es absoluto el desarrollo, el movimiento”. (Lenin. En torno a la cuestión de la dialéctica).

Toda la historia del desarrollo del mundo no-orgánico y orgánico y toda la historia del desarrollo social confirma esta ley de movimiento.

***

Contradicciones antagónicas y no-antagónicas

(1953)

Las contradicciones antagónicas son aquellas contradicciones presentes en la vida social que sacan a la luz las oposiciones fundamentales entre las clases y la diferencia fundamental entre los intereses de tales clases, y que sólo se pueden superar a través de una lucha de clases irreconciliable…

Las contradicciones no-antagónicas presentan un carácter completamente distinto al de las anteriores. Las clases hostiles con intereses directamente opuestos no se encuentran detrás de estas contradicciones en la vida social. Las contradicciones, por ejemplo, entre la clase obrera y los campesinos trabajadores son no-antagónicas. Aunque sus posiciones de clase sean opuestas en la sociedad capitalista, una vez unidas forman un sólo campo de gran importancia que, bajo la dirección de la clase obrera y debido a sus intereses comunes en la lucha contra la explotación capitalista, la miseria y el empobrecimiento, dirige su lucha contra el campo de los explotadores.

Las contradicciones antagónicas y no-antagónicas, naturalmente, tienen un contenido diferente, y por lo tanto, las formas y los medios para superarlas también son diferentes…

El desarrollo de las contradicciones antagónicas conduce inevitablemente a una división cada vez más profunda de la sociedad en fuerzas que se oponen entre sí, fuerzas que chocan entre sí en una lucha de vida o muerte. Las contradicciones antagónicas no se equilibran ni disminuyen en su proceso de desarrollo, sino que se profundizan y adoptan formas más agudas y definidas.

Estas contradicciones aparecen muy bruscamente, sobre todo en las relaciones de producción. El crecimiento de las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción alcanza un punto en toda sociedad antagónica en el que ya no pueden existir en el marco previo de unidad familiar. La agudización de las contradicciones en las relaciones de producción se expresa en la lucha de clases. Vale aclarar que la presencia y la agudización de la lucha de clases no conducen, como asumen todos los representantes de las teorías vulgares, a la ruina de la sociedad. La lucha de las clases oprimidas contra las clases explotadoras no destruye la sociedad, sino que la impulsa hacia adelante a formas cada vez más elevadas…

La superación de las contradicciones antagónicas sólo se puede lograr mediante el derrocamiento revolucionario del régimen explotador existente, mediante la lucha de clases revolucionaria…

Durante el período de transición del capitalismo al socialismo en la URSS, también existió una contradicción de un tipo diferente, la contradicción entre la clase obrera y el campesinado. Esta contradicción consiste en el hecho de que, en oposición al proletariado, que no posee la propiedad privada de los medios de producción, la clase campesina construyó su economía sobre la base de la pequeña propiedad privada, una fuente que alimenta el capitalismo. No es posible construir el socialismo, sin embargo, si los campesinos no están convencidos de la necesidad de la transición a la agricultura socialista a gran escala, si no es cambiada su conciencia de pequeño propietario privado.

El servicio histórico de Stalin consiste precisamente en haber llevado la obra de Lenin hacia adelante, en haber tratado el problema del carácter particular, no-antagónico, de las contradicciones entre la clase obrera y el campesinado, y en haber abogado por el único camino correcto que conduce a la superación de estas contradicciones.

Ante nosotros aparecen”, dijo el Camarada Stalin en 1925, “dos clases fundamentales: la clase de los proletarios y la clase de los propietarios privados, es decir, de los campesinos. De ahí que las contradicciones entre ellos sean inevitables. Todo reside en si nosotros, con nuestras propias fuerzas, podemos vencer esas contradicciones entre el proletariado y los campesinos. Cuando se pregunta si podemos edificar el socialismo con nuestras propias fuerzas, se viene a preguntar si se puede vencer o no las contradicciones que existen en nuestro país entre el proletariado y el campesinado.” (Stalin. Balance de los trabajos de la XIV Conferencia del P.C. (b) de Rusia,)

Una amarga lucha tuvo lugar en nuestro partido entre los leninistas y los oportunistas sobre esta cuestión. Las diversas posiciones adoptadas sobre esta cuestión y su solución revelan claramente la diferencia entre la concepción dialéctica del mundo, adoptada por el partido, y la esencia metafísica del oportunismo de todo tipo.

¿Cómo se posicionaron, escondidos detrás de una máscara de “izquierda”, los trotskistas? Los trotskistas sostuvieron que el campesinado era una masa reaccionaria completamente homogénea, una clase que no contenía contradicciones internas. No vieron la naturaleza dual del campesinado y no distinguieron entre lo que hace al campesino un hombre que trabaja duro y lo que le hace un pequeño propietario. Desecharon estas dos cuestiones y llegaron a la conclusión que la clase campesina es una fuerza hostil a la clase obrera, y que es inevitable un choque entre la clase obrera de nuestro país, que ha tomado el poder en sus manos, y el campesinado. La conclusión general que resultó de esto consistía en que es imposible construir el socialismo en nuestro país.

¿Qué posición tomó la derecha frente a esta cuestión? Estos enemigos del partido también consideran a los campesinos de una manera puramente metafísica. Ellos no vieron la esencia contradictoria del campesinado, conscientemente enturbiaron la diferencia entre el campesino trabajador y el kulak, y negaron la presencia de contradicciones entre la clase campesina y la clase obrera. De esto resultó una serie de medidas oportunistas, de derecha, que se basaban en la teoría metafísica del “equilibrio”, según la cual la fuente del “desarrollo” al socialismo no es la lucha de los contrarios, sino su reconciliación, es decir, la integración de los kulaks en el socialismo…

El camarada Stalin reveló la marca distintiva de la contradicción no-antagónica entre el proletariado y el campesinado, cuando sostuvo que “el proletariado y el campesinado tienen intereses comunes en los problemas fundamentales del desarrollo, intereses que compensan con creces, o en todo caso pueden compensar con creces, estas contradicciones y son la base, el fundamento de la alianza de los obreros y los campesinos.” (Id. Ibíd.)

En cualquier caso, la superación de todas las contradicciones no-antagónicas se lleva a cabo a través del camino de la lucha. De la caracterización hecha por Stalin en 1925 de las características particulares de la contradicción no-antagónica entre la clase obrera y el campesinado resulta que, además de la unión entre estas clases, existe una “lucha dentro de la alianza”, “lucha que, atendido su peso específico, se ve compensada con creces por la comunidad de intereses y que debe desaparecer en el futuro, cuando los obreros y los campesinos dejen de ser clases, cuando se conviertan en trabajadores de la sociedad sin clases.” (Id. Preguntas y respuestas.)

Esta fue la lucha en torno a la cuestión de los precios, sobre los impuestos, la lucha contra la influencia de los kulaks en los campesinos medios, la lucha contra el instinto de propiedad privada, acerca de la reeducación socialista de los campesinos trabajadores.

Pero la superación de las contradicciones no-antagónicas procede de una manera completamente diferente de la que ocurre la de las contradicciones antagónicas. En la primera publicación de la “Carta al camarada Ch-e”, presente en el volumen 13 de las obras completas de Stalin, el camarada Stalin muestra muy claramente las diferentes posibilidades para resolver las contradicciones no-antagónicas y antagónicas. Estas indicaciones estalinistas son importantes sobre todo para comprender la naturaleza particular de los diferentes tipos de contradicciones. Stalin habló de las contradicciones entre el proletariado y los campesinos trabajadores y sostuvo que por lo tanto “se trata de las contradicciones en el seno de la alianza [entre la clase obrera y las masas fundamentales de los trabajadores y, ante todo, las masas fundamentales del campesinado –M.R.], contradicciones que se amortiguarán y resolverán favorablemente conforme se desarrolle la industrialización, es decir, conforme aumenten las fuerzas y la influencia del proletariado en el país.” (Id. Cartas al camarada Ch-e.)

La contradicción entre el proletariado y los kulaks, es decir, la contradicción antagónica, se desarrolla de una manera completamente diferente. Aquí se trata de “contradicciones fuera de la alianza [entre la clase obrera y el campesinado laborioso –M.R.], contradicciones que aumentarán y se agudizarán en tanto no liquidemos a los kulaks como clase.” (Id. Ibíd.)

Por consiguiente, las contradicciones antagónicas aumentan y se agudizan en el curso de la lucha, hasta que una de las fuerzas opuestas es eliminada. Por el contrario, las contradicciones no-antagónicas se amortiguan y resuelven en el curso de la lucha, y hallan una solución satisfactoria a los intereses del desarrollo progresivo.

El programa de reeducación socialista de los campesinos logró una victoria completa en el curso de la lucha por la colectivización de la agricultura. En su informe “Sobre el proyecto de Constitución de la U.R.S.S.”, el camarada Stalin explicó que las contradicciones económicas y políticas entre la clase obrera y el campesinado “desaparecen, se borran“, que a partir de la esencia de estas clases se han formado nuevas clases, las clases de la sociedad socialista.

La superación de las contradicciones entre las clases trabajadoras y el viejo, pequeño campesinado capitalista en nuestro país ha mostrado por primera vez a los pueblos del mundo que las contradicciones se resuelven a través de la reeducación de toda una clase y de su convencimiento de la utilidad y necesidad de un nuevo camino de desarrollo, no sobre la base de una lucha sangrienta y mortal. Dicha resolución fue posible ya que la contradicción entre la clase obrera y el campesinado tiene un carácter no-antagónico.

La traducción es responsabilidad de Tiempos Rojos.

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Crítica Marxista-Leninista: Las contradicciones en la sociedad socialista: Posición del Partido del Trabajo de Albania