Una vez más sobre la restauración del capitalismo en Albania

“Para nosotros los marxista-leninistas reviste interés estudiar la estrategia y las tácticas que utilizaron los traidores al marxismo-leninismo y el papel específico que desempeñaron las clases burguesas capitalistas en cada uno de esos países.” | Enver Hoxha, Nuestro Partido desarrollará como siempre con consecuencia, audacia y madurez la lucha de clases (1966)

A partir de la muerte de Enver Hoxha y tras haber confirmado su mayoría en el CC con el nombramiento de Ramiz Alia como Secretario General, los elementos revisionistas que hasta el momento se hallaban ocultos iniciaron la ofensiva; de a poco comenzaron a introducir sus teorías y prácticas anti-marxistas en el Partido del Trabajo de Albania que con el tiempo -en 1990, para ser más preciosos- cambiarían cualitativamente el carácter de clase del Partido. En los Plenos XIX y XX del CC del PTA, celebrados a comienzos de 1990,  serían aprobadas una serie de reformas económicas -muy similares a las implementadas en la Unión Soviética en 1965- que introducirían definitivamente a Albania en la senda capitalista. No es casualidad que precisamente a fines de ese año los revisionistas en el Poder hayan purgado el Partido y el Estado, camuflándose bajo la consigna de la “Reorganización”.

Planteado esto surgen una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿por qué sucedió esto? ¿cómo es que un Partido que se forjó luchando contra todo tipo de tendencias revisionistas no logró eliminar la ideología burguesa? ¿los revisionistas actuaron solos, por su cuenta, o se apoyaron en algún estrato social?

Antes que nada es necesario exponer los motivos por los cuales en el socialismo la ideología burguesa continúa operando y, consecuentemente, se encuentra latente la posibilidad de la restauración del capitalismo. En definitiva, ¿a qué se debe que en esta primera fase de la sociedad comunista la pregunta de “¿quién ganará?” no se encuentra definitivamente resuelta?

La restauración del capitalismo en una sociedad socialista es posible debido a que esta sociedad surge de las entrañas de la sociedad capitalista, a que no se desarrolla sobre su propia base (Marx). Por más que Albania, al igual que la URSS socialista, haya logrado construir la base económica del socialismo, la ideología burguesa con sus respectivos portadores, los revisionistas, tenían su fundamento, en primer término, en el hecho de que la superestructura posee una relativa independencia respecto a la base: aquélla no cambia pasivamente conforme cambia ésta, sino que perdura por un largo periodo, reflejándose en las costumbres, hábitos y maneras de las personas.

En segundo término, -y esto es lo más importante-, la ideología burguesa tiene su fundamento también en determinados fenómenos presentes en la sociedad socialista, como pueden ser, por ejemplo, las relaciones mercantil-monetarias que, a pesar de encontrarse restringidas, son una base importante para el capitalismo agonizante pero no vencido; el “derecho burgués“, producto del principio de distribución según el trabajo; la división del trabajo y, consecuentemente, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre la ciudad y el campo; el capital internacional que, de una u otra manera, ha servido de apoyo para la restauración del capitalismo en todas partes, etc.

Prosigamos. Concretamente en Albania se pueden distinguir algunos estratos que pudieron servir como base para las acciones de los dirigentes revisionistas, puesto que -como señalamos previamente- un grupo de personas no puede decidir el destino de una nación.

Primero, aquellos individuos que una vez conformaron las clases explotadoras y que se infiltraron en las fábricas y explotaciones colectivas. Segundo, los administradores y técnicos -a los que Lenin denominaba “expertos”- utilizados en Albania para acelerar la industrialización y educar a los obreros, y que muy probablemente hayan ocupado posiciones clave en la economía. Este segundo grupo, este grupo de tecnócratas fue quizá -junto con la burocracia del Partido- el que desempeñó el papel más importante en la restauración del capitalismo, el que más se favoreció con las reformas económicas de 1990 y con la posterior restauración del capitalismo.

Para precisar un poco más lo señalado, ofrecemos algunos fragmentos de un par de entrevistas realizadas por el sitio “Alliance M-L” al Secretario General del Partido Comunista Unificado de Albania que, a pesar de que distan mucho de ser completas y de que no aclaran todas nuestras dudas, arrojan un poco de luz sobre el asunto.

Dos entrevistas con Laver Stroka

(Septiembre de 2001)

Primera entrevista

[…]

HK: Me gustaría llevarle nuevamente a los acontecimientos ocurridos cuando el camarada Enver murió, tras de su muerte. Entonces ¿qué pasó en el partido después de su muerte?

L[aver]S[troka]: Después de la muerte de Enver Hoxha, el Partido y el poder popular fueron minados por las progresivas protestas liberales que poco a poco llevaron al Partido a paralizar la economía y volverse indiferente a las masas. Hay un hecho que es muy importante. En la época de Enver Hoxha, todos respondían a cada problema diciendo, “Me dirijo a Enver Hoxha para rectificar estos problemas que se han producido porque alguien en el partido no ha seguido su deber correctamente“. Luego de la muerte de Enver Hoxha, el pueblo pensó más en los problemas existentes en las conferencias y en las organizaciones del partido, y debatió los problemas correctos para que el Comité Central los seleccione e investigue, pero se respondió con silencio, no considerando del problema. Esto hizo que los cuadros sean impotentes e indiferentes a las masas. Esta separación de los cuadros y del partido de las masas tuvo consecuencias trágicas para la fe en el socialismo en Albania – y se ulceró como una herida abierta. En 1990, se siguió esta táctica con el objeto de destruir el socialismo, y en esto fue finalmente exitosa.

HK: Me gustaría llevarle ahora un poco más atrás. ¿Cómo subió al poder Ramiz Alia?

LS: Ramiz Alia participó en la guerra de liberación nacional como jefe de la Organización de la Juventud Comunista. Un miembro de la dirección, que de a poco ascendió en el Partido y después de 1960 se convirtió en el Secretario de Propaganda del Partido del Trabajo. En 1970, cuando un grupo comenzó a promover la liberalización de la vida en Albania, Ramiz Alia fue la influencia guía dentro de este grupo, pero durante este proceso mantuvo una indiferencia externa hacia el grupo y se asoció con la sección revolucionaria del Comité Central. De este modo, maniobró a fin de mantenerse en una buena posición, pero de hecho, a partir de entonces, siempre hubo un signo de interrogación que pendía sobre él.

En 1982 el camarada Enver Hoxha presentó a Ramiz Alia a la celebración del aniversario de la “Conferencia de Peza” como un confiable camarada. A partir de este momento Ramiz Alia emprendió una campaña en todo el país para examinar el desarrollo de la economía e investigar el estado de las relaciones entre el Partido y las masas. Ramiz Alia se presentó en este proceso como un amigo de Enver Hoxha y se volvió ansioso a partir de este tiempo por establecer su autoridad puesto que no tenía una gran posición en el Partido, a diferencia de, por ejemplo, Hysni Kapo que había muerto algunos años antes de cáncer de páncreas.

En 1985, tras la muerte de Enver Hoxha, Ramiz Alia fue elegido como el Primer Secretario del Partido del Trabajo consiguiendo la mayoría por un sólo voto. Con gran dificultad, después de este tiempo, endulzando las alternativas a los comunistas y al pueblo él inició un proceso que con el tiempo iba a tener malas consecuencias. Al principio él hablaba todos los días de Enver Hoxha -no para promover la vida y obra de Enver Hoxha (porque el pueblo sabía lo que Enver Hoxha representaba)- sino para asociarse firmemente a Enver con el objeto de ganar apoyo para sus futuras acciones. Durante este tiempo, erigió muchas estatuas a Enver Hoxha, en Korca, Tirana y otras ciudades y también nombró varias organizaciones, lugares y empresas con su nombre. Después de esto, comenzó a realizar ciertas acciones. Cada fin de semana existía la necesidad de realizar trabajo “voluntario” y aún durante la semana había poco trabajo para hacer debido a la liberalización de la organización del trabajo. A pesar de esto, el trabajo voluntario todavía debía realizarse todo el día domingo. Así, Ramiz Alia se volvió impopular y tenía poca autoridad. En 1990, escribió un libro y comenzó a dar entrevistas a La Voz del Pueblo en las que dijo, “He iniciado este proceso y lo he llevado paso a paso con el objetivo de no crear contradicciones y choques entre las fuerzas revolucionarias y las contrarrevolucionarias.” Cuento esta historia para ilustrar claramente que Ramiz Alia ha sido un enemigo del Partido del Trabajo y que no fue un seguidor de Enver Hoxha, sino mejor dicho un enemigo tanto del Partido como de Enver Hoxha.

[…]

HK: ¿Ha admitido Ramiz Alia en alguna parte su papel revisionista?

LS: Ramiz Alia no ha admitido su papel revisionista, pero cuando dijo, “Yo prefiero esto a progresar muy lentamente…. muy lentamente”, está claro que esta es una concepción contrarrevolucionaria en Albania.

HK: Ahora, déjeme volver hacia atrás, usted habló de las estatuas de Hoxha erigidas tras su muerte por Ramiz Alia. Déjeme preguntarle, ¿mientras Enver se encontraba con vida, existía allí un culto a la personalidad, y de ser así, quién era responsable de esto?

LS: Enver Hoxha dijo antes de su muerte, “para mí, no hagan ningún monumento; iré a mi guerra, a los partisanos, a los mártires de la Lucha de Liberación Nacional”. Esta fue la palabra de Enver Hoxha – y este consejo fue seguido. Luego Ramiz Alia comenzó a erigir estatuas y a nombrar organizaciones tras Enver Hoxha, sólo para desacreditarle, contrariando la enseñanza viva de Enver Hoxha acerca de cómo deben ser vistas las figuras de los líderes. Este fue un proceso que pretendía desacreditar a Enver Hoxha.

HK: ¿Entonces, es muy similar al proceso que ocurrió en la Unión Soviética?

LS: Sí. Lo mismo fue promovido por los Jruschovistas, que luego lo utilizaron para culpar al propio Stalin del “culto a la personalidad”.

HK: Después de la muerte de Enver Hoxha, el revisionismo barrió Albania muy rápidamente y triunfó con gran rapidez. ¿Por qué cree que esto sucedió?

LS: Siempre existieron elementos del revisionismo en las filas del Partido del Trabajo. Los revisionistas sabían que un día, no habría Enver Hoxha. Existían, pero eran incapaces de realizar su plan para destruir el Socialismo. Pero el revisionismo progresó rápidamente luego de la muerte de Enver Hoxha puesto que se daban las condiciones para el desarrollo de estas ideas.

HK: Camarada, puede describir la educación política, particularmente la de la juventud en los días de Enver Hoxha. ¿Era deficiente o era buena?

LS: La educación ha sido un proceso difícil, sobre la que Enver Hoxha dio consejos, pero en la práctica este proceso debió ser mejorado. El proceso revolucionario se desarrollaba, sin embargo, este no fue  principalmente de las clases obreras, sino de los hijos de los comunistas, demostrando que este proceso no fue del todo óptimo.

HK: Así que hubo algunas deficiencias. ¿Había algunas cosas precedentes que estaban bien, pero que quizás podrían haber sido mejor?

LS: Este proceso de educación se realizó a través de la actividad, admirable actividad, que ofreció a la juventud y a los niños la oportunidad de hacer el trabajo pesado de las granjas. Este es el mejor tipo de educación; esto fue parte del proceso educativo en tiempos de Enver, pero después de este periodo el proceso de educación en los últimos años fue más una formalidad y carecía de la seriedad característica de los años anteriores a la muerte de Enver Hoxha. Tras su muerte, se dejó que sea un asunto espontáneo y algunos años más tarde, estos procesos finalizaron completamente. Este fue un período en el que la juventud no fue preparada como antes.

HK: ¿Has dicho antes que el revisionismo había empezado incluso durante la vida de Enver, entonces si el revisionismo ya estaba allí durante la vida de Enver, tal vez podría describir, por ejemplo, ¿qué estaba mal en la organización de las granjas colectivas y las granjas estatales? ¿Hubo sabotaje en el sector agrícola o el sector industrial?

LS: Sí. Durante la socialización, la colectivización y la organización de la economía socialista comenzó el proceso de creación de las grandes granjas colectivas. Esto tuvo algunos efectos beneficiosos, por ejemplo, se conectaron las granjas de la colina con las granjas de la montaña o las granjas de la colina con las de la llanura. Las condiciones naturales dictan que tipo de desarrollo puede realizarse. En las montañas, por ejemplo, uno hallaba ovejas y otro ganado, buen ganado. Entonces la gente prometió mantener la producción durante todo el año. Esto es importante, ya que en Albania el invierno es muy duro con la nieve y las condiciones glaciales. La mayoría de las empresas socialistas eran de hecho de montaña.

Este proceso se desarrollaba en algunos campos de la economía – la economía estatal y la economía colectiva. Durante los tiempos de Enver Hoxha, la economía se encontraba bajo el control del Partido Comunista y el aparato estatal. Después de la muerte de Enver Hoxha este control se debilitó como consecuencia de la liberalización del estado y el partido, con el inevitable resultado de que, en última instancia, había menos trabajo y la producción era inferior. Esto creó una situación en la cual era imposible satisfacer las demandas de las personas en torno a ciertos productos como la leche, los huevos y el queso – principales productos tradicionales en Albania. Otras cosas que cambiaron fueron la colectivización de las ovejas, de modo que en algunas áreas se convirtieron, efectivamente, en propiedad personal de un miembro del Congreso.

HK: ¿Propiedad personal contra la propiedad socializada quiere decir?

LS: Sí. Esta propiedad o economía “liberal” fue votada en contra, de manera tal que después de 6 años, en 1986, estas manifestaciones no-socialistas fueron declaradas no autorizadas. Durante este proceso de socializar aún más la economía, sin embargo, algunas personas no devolvieron su ganado a la granja colectiva, sino que lo usaron para su propio consumo, debilitando así el movimiento de retorno a la colectivización.

HK: ¿Así que mataron algunas cabezas de ganado en lugar de devolverlas a las granjas colectivas?

LS: Este proceso fue organizado por una Comisión, encabezada por Milloshi. Enver Hoxha presentó desde el principio este plan al Comité central. Él planteó la pregunta, “¿Están listos para satisfacer las necesidades por productos de las personas?”, y el grupo contestó diciendo, “Sí, podemos proporcionarles incluso mejor que antes”. Enver Hoxha detuvo este proceso en algunas regiones. Para ver cómo progresaban las cosas envió a personas – algunos de sus amigos en el centro a un alto nivel – para supervisar estas reformas en la producción. La gente era favorable al proceso, puesto que los animales ovinos y ganaderos ya no eran una preocupación familiar de manera que sus hijos estaban ahora libres para empezar la escuela y lograr mejores resultados académicos. Hubo otros efectos beneficiosos, por ejemplo se protegieron los árboles del daño causado por los animales porque el ganado se trasladó a las zonzas montañosas donde no había ninguna clase de árboles frutales u otros cultivos. Pero cuando este proceso comenzó, no fue apoyado por la propaganda y no se hizo ninguna tentativa para estudiar científicamente la eficacia de los cambios.

Pero en 1986, el primer ministro Adil Karcani declaró, “Este sistema tiene que terminar ahora”. Este fue un resultado trágico ya que condujo a una caída en la producción de aquellos productos de subsistencia necesarios para la vida cotidiana. Ahora el campo no es capaz de suministrar a las ciudades porque los agricultores ni siquiera son capaces de cubrir sus propias necesidades. Hubo, por lo tanto, graves problemas en las reformas en la agricultura.

[…]

Segunda entrevista

HK: ¿Cómo nació el revisionismo en la República Popular Socialista de Albania-RPSA después de que fue creada la base económica socialista bajo la dirección del PTA (Partido del Trabajo de Albania-PPSH)?

L.S.: El camarada Enver ha dicho en el 6to Congreso del PTA:

Aunque nuestra revolución derrocara las viejas relaciones de producción, eliminando así la base material que origina, mantiene viva y nutre las diferentes formas de la ideología de las clases explotadoras, todavía seguimos encontrando la influencia de las muchas marcas que han dejado“.

Por lo tanto, el destino del socialismo, no puede ser garantizado sin una guerra continua en todos los niveles. Mientras Enver Hoxha se encontraba a la cabeza del Partido, la guerra no se detuvo de limpiar las filas de los elementos que degeneraron, llevando de esta manera a un nivel más alto al progreso global. Después de 1985 el proceso educativo se desvaneció, e incluso donde se llevaba a cabo reinaba la formalidad. El personal y los órganos de la dirección ya no dieron las soluciones necesarias a los problemas que surgieron y fueron discutidos en las reuniones.

HK: ¿Existieron “fracciones” dentro del Comité Central del PTA? ¿Cuál fue el rol que desempeñaron en la vida política del país?

L.S.: Los elementos anticomunistas camuflados siempre han permanecido activos dentro del PTA, pero nunca han sido capaces de salir como una fracción declarada. Esto se debió a la autoridad que el Partido había conseguido tanto durante la guerra de liberación nacional antifascista como durante el nuevo período de edificación. El partido frecuentemente consultaba con el pueblo, cumpliendo sus requisitos, y mejorando al país con pasos rápidos. Estos fueron algunos de los factores que volvieron irrompible la relación Partido-pueblo.

[…]

HK: ¿Cuál ha sido el papel qué el elemento anti-partido ha desempeñado en la República Popular Socialista de Albania? ¿Dominó algún ministerio? ¿Como por ejemplo el Ministerio de Asuntos Exteriores?

L.S.: Los elementos anti-partido han existido en Albania desde el momento de la creación de los grupos comunistas en adelante. Discretamente Alia Ramizhan intentado sabotear la edificación del socialismo. Para ello, han sido alentados y apoyados por el enemigo exterior así como por el enemigo interior que fue derrocado por la revolución popular. Esta actividad se concentró en los campos de la economía, cultura, defensa, asuntos internos, y también en otros campos Ellos se vivificaron sobre todo en 1948, 1956 y en los años 70 precisamente con el aumento de la presión exterior hacia el PTA y la Autoridad Popular. No hay otra manera de explicar la culminación de este tipo de actividades en los momentos de agravación de las relaciones con los titoistas, jruchovistas y maoístas.

Esta es una consideración completamente natural que tanto las revoluciones democráticas como las socialistas soportaron en un entorno social natural no-estéril, donde los factores contradictorios trabajaron tanto en los planes internacionales como en los nacionales. Debido a esto fue necesario que la guerra de clases continúe librándose no sólo fuera del Partido, sino también dentro de él hasta que el comunismo hubiera triunfado a escala mundial. El renegado Ramiz Alia, al no sostener este principio hizo posible que las fuerzas anti- revolucionarias derroquen al Poder Popular.

HK: ¿Cuándo entendieron los camaradas que Ramiz Alia era un traidor?

L.S.: El renegado Alia, después de creer que había ganado la confianza de la gente con sus interminables discursos por los trabajos de Enver, alentó un proceso de liberal-burocratización en el Partido y la autoridad, cortando así sus lazos con las masas. Durante las siguientes concesiones que realizó a la burguesía nacional e internacional a finales de los años 80, él se estaba convirtiendo cada vez más en un político sospechoso. Con el derrocamiento de la estatua de Enver el 20 de febrero se volvió no sólo poco fiable sino también odiado. Los gritos, llenos de irritación, de las masas populares de “El presidente traidor a la horca”, que rugieron en cada plaza y calle estrecha, en cada pueblo y ciudad, son testimonio de que era el momento, de que su máscara finalmente había sido rasgada aunque él todavía no la descartara; él la guardaría hasta el momento en que le otorgó la autoridad a las agresivas fuerzas anti-revolucionarias que habían encendido sus antorchas para quemar Albania.

HK: Tal vez la camarada Nexhmie Hoxha sintió que Enver no criticó públicamente a los “revisionistas ocultos” debido al “centralismo democrático”.

L.S.: Enver Hoxha nunca ha escatimado en desenmascarar a nadie en ningún momento cuando ha visto que se estaban infringiendo las normas del Partido, los principios del marxismo-leninismo, los intereses del país y del movimiento comunista internacional. Para él, el país y la nación eran sagrados por eso sacrificó todo a fin de colocarlos entre los más honorables del mundo.

HK: ¿Cómo podemos aprender de lo qué sucedió en la URSS y en la RPSA (República Popular Socialista de Albania)?

L.S.: De la amarga experiencia de la URSS después de la muerte de Stalin, y de la amarga experiencia de Albania después de la muerte de Enver Hoxha – es necesario extraer lecciones para el futuro. Cada alejamiento de la teoría de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Enver abre el camino a la degeneración del Partido marxista-leninista y la destrucción de la dictadura del proletariado. Sin concienciar a las masas, la autoridad no puede ser tomada ni puede ser mantenida. Sólo un Partido que tenga claros objetivos, y esto es lo que poseen los comunistas que no tienen otros intereses además de aquellos del proletariado mundial, puede llevar a cabo este rol.

[…]

Publicado en Alliance M-L.
Traducido por Tiempos Rojos
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Consideraciones previas sobre la restauración del capitalismo en Albania

“El enemigo de clase es astuto, brutal, por eso debemos ser severos en extremo, implacables y luchar a vida o muerte con él. El enemigo no perdona, por ello nosotros no sólo no debemos darle cuartel, sino liquidarlo desde sus propias raíces. No debemos alimentar ilusiones respecto al enemigo ni hacerle concesiones.” | Enver Hoxha, Nuestro Partido desarrollará como siempre con consecuencia, audacia y madurez la lucha de clases (1966)

Análogamente a lo ocurrido en la Unión Soviética luego de la muerte de Stalin, tras la muerte de Enver Hoxha a mediados de 1985 comienza en Albania un proceso de contrarrevolución más o menos encubierto que concluiría en la completa destrucción de la dictadura del proletariado, es decir, en la restauración del capitalismo en todos los campos. Dicho esto, se debe advertir al lector que es un error asumir que como se señala que este proceso ocurre a partir de la muerte de Hoxha se está aceptando que un hombre o un puñado de hombres pueden decidir el destino de una nación. Esa es una concepción idealista que no debe tener lugar en ningún análisis histórico serio.

En Albania, debido a su historia de lucha, Enver Hoxha gozaba de una gran y merecida una autoridad entre las masas y su Partido. Cuando los enemigos del socialismo comprendieron que si se enfrentaban abiertamente a Hoxha el Partido los aplastaría -como sucedió con el titoísta Koçi Xoxe-, cambiaron de táctica y comenzaron a luchar encubiertamente, a ganar posiciones dentro del partido escondidos bajo la bandera roja de Hoxha. Algunos de estos revisionistas encubiertos fueron detectados a tiempo (Mehmet Shehu, por ejemplo), pero otros -debido a deformaciones burocráticas en el Partido, a un debilitamiento de la vigilancia revolucionaria, etc.- permanecieron dentro del Partido del Trabajo, esperando agazapados su momento.

Y fueron éstos precisamente los que, una vez muerto Hoxha, saldrían a la luz. Pero no lo hicieron de golpe. Primero debían desacreditar su obra, y efectivamente lo hicieron haciendo que el culto hacia su persona alcance dimensiones monstruosas -construyéndole, por ejemplo, un gigantesco museo, decenas de enormes estatuas, llamar a cuanto edificio importante haya con su nombre, etc. Debían, a su vez, incapacitar a los cuadros marxistas, extender la idea de que el sistema socialista había perdido frente al capitalista -tomando como ejemplos la caída de los regímenes burgueses-revisionistas del Este-, enaltecer la “libertad pluralista” y la competencia “generadora de progreso” Occidentales, etc., etc.

De manera introductoria para abordar este proceso contrarrevolucionario, ofrecemos a continuación un texto que sumariza los acontecimientos ocurridos en Albania a partir de la muerte de Hoxha, es decir, que trata lo que sucedió, pero no por qué sucedió. En las próximas entradas intentaremos profundizar un poco más en las causas de estos trágicos acontecimientos.

Los acontecimientos políticos en Albania desde la muerte de Enver Hoxha

Partido Comunista Unificado de Albania

(2000)

La muerte de Enver Hoxha en abril de 1985 marcó el inicio de un proceso de liberal-burocratización del Partido y el estado, que condujo finalmente al derrocamiento del poder del pueblo (la dictadura del proletariado). El primer paso fue la promoción de interminables discusiones, de elogios y jactancia. El 16 de septiembre de 1982, en un mitin para conmemorar la Conferencia de Peza (60° aniversario de la organización del pueblo sin distinción de religión, distrito o perspectiva, para luchar contra los invasores fascistas italianos), el camarada Enver Hoxha efectivamente delegó [el poder] a su “camarada en armas” Ramiz Alia. A partir de este momento Ramiz Alia emprendió un viaje por todas las regiones del país para familiarizarse con las preocupaciones y las demandas de las personas, evaluar las relaciones del Partido con el pueblo y evaluar los cuadros.

El fenómeno más evidente fue el gran interés de los trabajadores y campesinos en Enver Hoxha. La lección era clara, y Alia recorrió Albania cantando loas a Enver, procurando demostrar que él era un fiel discípulo de Enver, y por tanto un digno reemplazante. El porvenir demostraría que de esta manera Alia procuraba ganarse la confianza del pueblo como un fiel hijo del Partido, demostrar que él encabezaría al Partido a lo largo del camino de Enver.

Los interminables mítines en las granjas cooperativas, en las empresas, y en las instituciones estatales, juntas con las acciones de masas organizadas durante la semana laboral, no podían dejar de tener un efecto negativo sobre la producción. El caos resultante y el significativo descenso en la producción gradualmente crearon un clima desfavorable para cualquier progreso.

Los fieles comunistas, los veteranos acostumbrados a los sacrificios, los obreros de la vanguardia y los campesinos e intelectuales revolucionarios preocupados por el destino del socialismo, se opusieron al célebre programa de “autofinanciación” (Autoadministración), que se presentó como un programa “para salir del cascaron” y dar a la economía “un gran salto adelante”. Pero sus voces de protesta no fueron oídas. En lugar de tomar medidas necesarias para continuar con la revolucionarización del Partido y el estado, Alia realizó otro experimento en forma de “la campaña contra la mediocridad”, por medio de la que pretendía unir en torno a sí mismo a los arribistas descontentos.

En 1989 Alia proclamó una amnistía a los saboteadores, diversionistas y agentes de los servicios de inteligencia extranjeros, a pesar de su condena por los tribunales. Esto animó a las fuerzas contrarrevolucionarias a iniciar otras campañas, a pesar de que todavía no se sintieran capaces de salir abiertamente con exigencias para tomar el poder de los obreros y campesinos. A su cabeza se hallaban los arribistas, los charlatanes e hipócritas, los estratos sociales más privilegiados (quienes pretendían aumentar sus privilegios bajo el nuevo sistema que preparaban), los burócratas y liberales que habían sido despedidos de sus cargos por defectos de carácter, y las personas que habían sido expulsadas del Partido.

Mediante una serie de “reformas económicas y políticas” Alia hizo que el trabajo se interrumpiera, empeorando de día a día el suministro a la población de productos básicos como la leche, huevos, carne, mantequilla, queso, verduras, y hasta pan. La vivienda, el transporte, los servicios sociales e incluso la sanidad fueron sometidos a una importante disminución como consecuencia de la degeneración de la disciplina en el trabajo. En vez de utilizar la experiencia revolucionaria de las amplias masas de la población, el renegado Alia culpó a la “sequía prolongada”, y bajo el lema de la “democratización” llevó al Partido y al Poder Popular al borde de la destrucción total.

Los líderes del Partido fueron atados con interminables e inútiles reuniones, y de esta manera perdieron sus relaciones con las masas, por no mencionar su confianza. Por su parte, la prensa se convirtió en un semillero de mala información y oportunismo, que glorificó el “socialismo” europeo, japonés, americano, nórdico, etc.

Todo esto repugnó enormemente a los comunistas honestos, a los trabajadores y campesinos, quienes expresaron su oposición a este camino abiertamente revisionista. Con ellos se encontraban incluso una parte de los servicios de información, pero vanamente. La caída en la pasividad de las amplias masas de la población, que estaban cada vez más descontentas, dio a las fuerzas de la contrarrevolución la posibilidad de salir a las calles de las ciudades donde la injusticia y la negligencia eran mayores.

El affaire de las embajadas fue el acontecimiento más serio, puesto que siguió a un detallado plan Occidental dirigido contra la Albania Socialista y contra los albaneses en todo el mundo. El 2 de julio se llamó la atención internacional a la Reunión de Kacanik, que (debido a la opresión nacional ejercida por el régimen chovinista serbio) constituyó un acontecimiento de gran importancia para los kosovares en el camino de la separación de la Federación. Más de 5,000 personas fueron animadas a dejar el país, estimulando nuevos éxodos. Kadare exigió el exilio político en Francia, después de condenar a los emigrantes de la embajada con palabras banales. El mitin de Tirana dio el visto bueno a las fuerzas contrarrevolucionarias, y fue precisamente porque éstas no tomaron ventaja de esto que el Partido comenzó a revolucionarse a sí mismo. Pero era demasiado tarde; la degeneración había ido demasiado lejos. Las acciones de Alia atestiguan lo que más tarde admitió en sus memorias —que sus acciones apuntaban de manera consciente a la liquidación del socialismo y la restauración de un sistema capitalista.

La verdadera relación de fuerzas se vio en febrero de 1991, cuando la estatua de Enver Hoxha ubicada en la plaza central de Tirana fue derribada. La cólera del pueblo por este acto de escandaloso vandalismo fue expresada en masivas manifestaciones por toda Albania, en las que Alia fue denunciado abiertamente como un traidor. Los manifestantes corearon al unísono: “¡El presidente es un traidor!” “¡El presidente a la horca!” “¡Viva Enver Hoxha!” De hecho, más de dos terceras partes de las personas deseaban seguir a lo largo del camino del socialismo —una cifra confirmada en las elecciones del 31 de marzo del mismo año. La contrarrevolución se vio obligada a retirarse temporalmente, pero en su X Congreso Alia dio la señal para destruir completamente al Partido del Trabajo de Albania.

Este momento marcó una movilización de las fuerzas contrarrevolucionarias para asumir el poder. Por otra parte, los miembros revolucionarios y partidarios del PTA, condenaron a Alia como un renegado del marxismo-leninismo.

El 23 de noviembre de 1991 (14 días después de la aprobación del Ministerio de Justicia) Milloshi violó los principios del Partido declarándose su líder. El representante del distrito de Gjirokastra denunció inmediatamente esta acción como “un peligroso golpe de estado contra el Partido” y exigió la formación de una Comisión de Iniciativa (ahora llamada, después de su formación, Comisión Organizadora) para resolver el asunto. La propuesta de compromiso “un partido unificado” fue el pretexto de este aventurero para sabotear sistemáticamente la publicación de la prensa del Partido, su participación en las elecciones de marzo de 1992 y todos los asuntos del Partido.

El 2 de mayo fue a Corea para firmar una declaración oportunista que aceptaba la existencia del socialismo mundial (es decir, en Corea, China, Cuba, etc.), a cambio de la cual recibió algunos coches, fondos y productos alimenticios como precio por la potestad de intervenir en los asuntos de los comunistas. Esto fue denunciado en la primera reunión del Comité Organizador. El Comité del Partido Comunista de Albania [le condenó] después de su arribo de Corea, junto con sus declaraciones tales como “Kim II Sung es un notable marxista-leninista”, y “Corea está edificando el auténtico socialismo”. Los delegados de Gjirokastra votaron con la mayoría. Por su actividad desviacionista y saboteadora, Milloshi fue convocado a Gjirokastra para aclarar su posición. A partir de ese momento rompió todas las relaciones con los comunistas de ese distrito y adoptó la misma actitud hacia la mayoría del COC del PCA.

El 16 de julio de 1992, siguiendo el consejo de Guillermo Ryerson, el Embajador norteamericano en Tirana, fueron tomadas por el Parlamento varias decisiones de carácter fascista, por ejemplo:

  • la prohibición del PCA;
  • el despido de todos los comunistas de sus puestos de trabajo;
  • el desarme de todos los ex militares;
  • la cancelación del Día de la Liberación como una fiesta nacional,
  • la exhumación de los Héroes del Pueblo —Enver Hoxha, Hysni Kapo y Myslim Peza del Cementerio de los Mártires de la Nación;
  • la detención de la viuda de Enver Hoxha, Nexhmije Hoxha, y más tarde de su hijo Ilir Hoxha;
  • la detención del líder del Partido Socialista, Fatos Nano, bajo la acusación de haber malversado ayuda alimentaria (un cargo no probado hasta el día de hoy);
  • la adopción de una política servil al imperialismo, siguiendo el camino iniciado por Alia; etc.

Los juicios a opositores políticos por desagradables cargos falsos tuvieron lugar en todos los niveles. Todos los intelectuales progresistas, en particular los periodistas, cayeron bajo el fuego enemigo. Muchos comunistas fueron encarcelados y torturados en unas condiciones tan malas como las sufridas bajo las ocupaciones hitlerianas e italianas. Muchos de ellos murieron en aislamiento. El terror blanco impuesto por la policía de Berisha fue tan feroz como el de la policía serbia en Kosovo.

La destrucción de la economía nacional fue uno de los crímenes nacionales más graves, volviendo al país completamente dependiente de las potencias imperialistas de Occidente. Esto aumentó el desempleo a niveles escandalosos, mientras que más de 5.000 albaneses fueron obligados a vagar por los caminos del mundo para buscar su pan. Aún más trágico fue el destino de la juventud, en especial el de las 30.000 muchachas deportadas por la mafia para trabajar como prostitutas en Europa occidental.

Por los medios más sucios Berisha creó una rica clase burguesa así como Alia y Nano habían creado una clase de pequeña y mediana burguesía mediante la privatización de las pequeñas tiendas y talleres a precios nominales.

Según el programa del Partido Democrático el sistema judicial ha sufrido severos golpes. Sobre el curso de tres a seis meses, los nuevos magistrados del Partido Democrático “fueron entrenados”, pero fueron incapaces de resolver hasta el más simple de los casos. La corrupción, el contrabando y demás tipos de tráfico ilegal rápidamente florecieron y despertaron la envidia de incluso los hombres de negocios occidentales. La petición de Berisha para “sembrar las plantas más provechosas” animó a la gente a sembrar Cannabis sativa un narcótico muy rentable. La vida se hizo muy difícil para aquellos que habían trabajado y habían luchado incondicionalmente por la libertad y la construcción de Albania durante más de cincuenta años. Las pensiones ridículas eran insuficientes hasta para el pan y el café, y los absurdos sueldos de los doctores y profesores crearon un descontento masivo. La policía secreta se convirtió en un instrumento de terrorismo gracias al cual Berisha procuró intimidar a sus opositores mediante asesinatos y secuestro de niños.

Los actos particularmente condenables de Berisha fueron el abandono de la lengua nacional, el aumento de la brecha entre el Norte y el Sur, la humillación de héroes y mártires, el debilitamiento del ejército y el estado, la creación de compañías piramidales, la destrucción de las instituciones culturales, educativas y científicas, y la corrupción de la juventud.

Todo esto provocó las rebeliones de 1997, que proporcionaron un severo golpe a la dictadura fascista. La nueva burguesía, en colaboración con las potencias Occidentales, intentó manipular éstas sin lograr completamente sus objetivos. Los comunistas, a pesar de su indiscutible papel en la elevación de la conciencia antifascista del pueblo, fueron incapaces de desempeñar el papel dirigente en este movimiento popular ya que se dividieron y confundieron. Así, las rebeliones rápidamente degeneraron en la anarquía con consecuencias inoportunas para el destino del país. Berisha pretendió provocar una peligrosa guerra civil, pero fue incapaz de hacerlo puesto que “el ejército era tan suave como un melón de agua” (palabras atribuidas a Zhulali, Ministro de defensa en ese tiempo). De hecho, el ejército se componía de hombres con uniformes verdes y corazones rojos, ya que fue imposible sustituir inmediatamente a todos los soldados entrenados en el amor al pueblo y la patria.

Las elecciones de junio de 1997 proporcionaron un duro golpe al Partido Democrático, a pesar de la ayuda prestada a Berisha por su nuevo aliado Milloshi. Berisha intentó por todos los medios en su poder desestabilizar Albania, hasta el golpe del 14 de septiembre de 1998. La declaración de Milloshi de marzo de 1998 que instaba al “acuerdo entre los serbios y los kosovares” al mismo tiempo que el distrito de Drenica estaba siendo reducido a cenizas por el genocidio, demuestra que Milloshi había emprendido el camino del revisionismo, un camino que apunta a la extinción de las guerras de liberación y el sometimiento de los pueblos a las potencias imperialistas.

Los eventos de 1997 mostraron que el 26 de mayo de 1997 Berisha, colaborando con bandidos y criminales, había robado los votos del pueblo. Sus partidarios europeos buscaban el completo sometimiento de Albania a una política neo-Nazi (tal era la política del Partido Democrático encabezado por Berisha). Este comportamiento de Europa y los Estados Unidos —a veces en la confrontación y en otros momentos en el acuerdo— mostró que tenían un gran interés en Albania y que se esforzaban por decidir cuál de ellos debería dominarla. Durante los años más negros del terror fascista de Berisha los gobiernos de Occidente nunca dejaron de glorificar este tipo del gobierno, una política que alcanzó su punto culminante a principios de 1997 (los primeros momentos de la rebelión) cuando dijeron “apoyamos a Albania, ella debe continuar con sus reformas”.

La llegada al poder del Partido Socialista cambió sustancialmente la situación —sobre todo en el desfascitacion de la vida interna. Fue abolida la ley que prohibía el Partido Comunista de la vida política, se realizaron algunas concesiones en torno a la prensa y a los periodistas, y fueron reducidas las actividades de la policía secreta. Sin embargo, el gobierno de Nano dejó intacto el régimen de Berisha al nivel superior y con ello la posibilidad de un rápido desplome del gobierno —que no ocurrió debido a que el golpe de estado de Berisha-Rugova-Bukoshi no contaba con el apoyo de la gente.

Durante más de dos años los jóvenes criminales han formado peligrosas cuadrillas que han aterrorizado las ciudades y a los viajeros, causando una gran inseguridad. La economía destruida por la antipolicía nacional de Berisha no ha sido capaz de recuperarse, por el contrario, ha continuado reduciéndose, mientras que el odio del pueblo hacia la nueva clase de políticos burgueses ha crecido. Cada día no puede sino recordar el glorioso período del socialismo, y en particular las enormes transformaciones en la agricultura, industria, educación y ciencia bajo Enver Hoxha. Esto no puede ser negado ahora por nadie que posea el más mínimo sentido de realismo. Según una encuesta sobre los diez personajes más célebres del país realizada por la revista independiente “Nuestro Tiempo”, Hoxha fue segundo sólo superado por Ismail Qemali (quien proclamó la independencia en 1912).

La educación, sanidad, el medio ambiente, han sufrido pérdidas enormes durante la década pasada. El analfabetismo, las enfermedades infecciosas, la quema masiva de árboles frutales y viñas, son fenómenos espantosos. El SIDA, la malaria, cólera, tuberculosis, poliomielitis, las epidemias causadas por agua contaminada, los accidentes de tráfico, los tiroteos indiscriminados —todos estos forman una nueva página en la estadística albanesa. Cientos de personas no disponen del mínimo alimento necesario para vivir, sin mencionar a aquellos que han muerto en la pobreza en el extranjero. En esta atmósfera contaminada, en un ambiente sin árboles o flores, el delito, la pobreza y la prostitución prosperan junto a una clase dominante cuyos ingresos son astronómicos, una clase que incluye a diputados, diplomáticos, ministros y jefes de la policía. La gente sencilla, repugnada por esta realidad, se pregunta: “¿Cuándo vamos a recuperar el poder que hemos perdido?”

Pero el movimiento comunista se mantiene por debajo del nivel necesario para esto, y la Quinta Columna ha desempeñado su papel en esto. Los elementos arribistas, avaros, a menudo obstruyen las purgas de los falsos comunistas de nuestras filas. Sin embargo, el tiempo está de nuestro lado. El capitalismo está destinado a la destrucción, y se llevará consigo a sus sirvientes revisionistas. Esto sucederá cuando nuestro partido llegue a ser realmente marxista-leninista, cuando sus miembros se conviertan en líderes de las masas en palabra y hecho, cuando estén listos para dar incluso su vida por su clase, el proletariado.

Pretendemos construir un partido semejante y tendremos éxito seguramente ya que somos capaces de construir sobre la experiencia de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Enver.

Publicado en Revolutionary Democracy
Traducido por Tiempos Rojos