La situación de la mujer en la Albania Popular

“Mientras en la sociedad de un país concreto no haya auténtica libertad para la mujer, no puede existir tampoco en ese país verdadera libertad.” | Enver Hoxha, Sobre algunos aspectos del problema de la mujer albanesa (1967)

La emancipación de la mujer

 (1978)

El progreso de la mujer albanesa a su emancipación bajo la dirección del Partido del Trabajo de Albania es un gran logro y ha dado resultados brillantes. La vinculación del problema de la mujer con la liberación nacional y el tratamiento de este problema por el Partido del Trabajo de Albania como una parte integral de la revolución socialista ininterrumpida no sólo garantiza las condiciones reales para la solución de todos los problemas de la mujer, sino que también conforma una contribución de gran valor general en este terreno.

El camarada Enver Hoxha ha afirmado ante toda la sociedad que “el Partido y la clase obrera deben medir el avance hacia la construcción completa de la sociedad socialista con la profundización y el progreso de la revolución de la mujer dentro de nuestra revolución proletaria. Si la mujer van a la zaga, entonces, la revolución marca el tiempo”.

Antes del establecimiento del Poder Estatal del Pueblo la situación de la mujer albanesa era espantosa. No sólo sufría la opresión y la pobreza, al igual que todo el pueblo, sino que también sufría la discriminación, la desigualdad con el hombre, debido a normas morales propias del feudalismo, debido a costumbres atrasadas y religiosas. A menudo se le trataba como un bien mueble -su padre y sus parientes la vendían, su marido y sus parientes la compraban. Donde prevalecía el código Musulmán, se permitía la poligamia. Según estas leyes medievales, una joven mujer podía ser casada con un anciano por el interés del clan y por dinero. El nacimiento de una muchacha era considerado una desgracia y una carga para la familia. En ciertas regiones se obligaba a la mujer a cubrir su cara con un velo. En estas condiciones, la participación de una mujer en poder estatal era un suceso completamente extraordinario. En todas las regiones de Albania había tan sólo 21 profesoras, dos o tres doctoras, ni una sola ingeniera, agrónoma o química. Ninguna mujer participaba en el parlamento ni en algún trabajo relativamente importante del aparato estatal. En las escuelas secundarias, las muchachas conformaban sólo el 2,4 por ciento de los estudiantes. El analfabetismo, que mantenía a la abrumadora mayoría de la población en la oscuridad, pesó aún más sobre la mujer.

Durante la Guerra de Liberación Nacional, el Partido del Trabajo de Albania dio una importancia principal en su programa a la incentivación y movilización de la mujer. Hay muchos ejemplos en la historia de Albania de cuando la mujer han luchado, armas en mano, contra los invasores extranjeros, pero su participación en la Guerra de Liberación Nacional tuvo que convertirse en un fenómeno de masas y con un contenido enteramente nuevo. El Partido incitó a la mujer a levantarse y romper los grilletes del fanatismo con sus propias manos, a que se alinearan hombro con hombro a sus compañeros en la lucha por la liberación nacional, y, al mismo tiempo, en la lucha por su propia emancipación. Para la mujer albanesas, la participación en esa lucha era una solida garantía de su completa emancipación futura. El Partido había señalado claramente en su programa que después del establecimiento del Poder Estatal del Pueblo la lucha por la emancipación de la mujer continuaría con la misma amplitud y profundidad. En este programa, la mujer albanesas vieron el camino hacia su salvación, por lo que se alzaron en una lucha entusiasta. Aproximadamente 6,000 mujeres y muchachas se unieron a las filas del Ejército de Liberación Nacional, muchas de las cuales fueron líderes de la guerrilla partisana. _kontributi_i_shoqerise_se_zezOtras miles tomaron parte en el trabajo clandestino que tuvo lugar en las ciudades, en las demostraciones y enfrentamientos con los invasores. La mujer y muchachas dieron una masiva ayuda al Ejército de Liberación Nacional, proporcionando comida y ropa, refugio y tratamiento a los heridos, transportando armas y municiones. Durante la guerra, se establecieron en las aldeas y ciudades consejos de mujeres anti-fascistas para llevar a cabo un trabajo político-cultural organizado con las masas de mujeres: cursos contra el analfabetismo, etc. La Organización Anti-fascista de la mujer albanesas, que se fundó en septiembre de 1943, tuvo sin duda un papel destacado en la Guerra de Liberación.

Después del establecimiento del Poder Estatal del Pueblo, se realizó una revolución en la economía, y esto requirió de los esfuerzos conscientes de hombres y mujeres, de que el pueblo entero luchara con abnegación para realizar la colectivización y la industrialización socialista del país, para salvaguardar, administrar y reforzar la propiedad colectiva a un nivel más alto. Hombres y mujeres fueron capacitados en el trabajo, en las escuelas, en los grupos de capacitación, de estudio político e ideológico, para concebir la emancipación de la mujer, entre otros problemas, como un problema de la revolución socialista.

Con este fin, fueron proclamadas leyes especiales que garantizaran los derechos de la mujer, se eliminaron las viejas normas y costumbres, sustituyéndolas por nuevas normas y costumbres destinadas a elevar el respeto y la dignidad de la mujer en nuestra sociedad.

Hoy en día, la mujer albanesas cumplen un papel importante en toda la vida del país. Haremos referencia a algunas cifras: en la actualidad el 47 por ciento de los empleados que trabajan en nuestra República son mujeres y muchachas. En ciertos sectores, como en la industria ligera y la industria alimentaria, en el de la educación, el servicio médico y el comercio, esta cifra se eleva del 55 al 80 por ciento. La mujer representan el 33,3 por ciento de los representantes en el órgano Supremo del Estado y en la Asamblea del Pueblo, el 25 por ciento de los miembros del Partido del Trabajo de Albania, el 26 por ciento de los miembros de la Corte Suprema, el 41,2 por ciento de los líderes de las organizaciones de masas.

El Poder Estatal del Pueblo abolió la explotación capitalista, estableció un nuevo código legislativo y abrió el camino a la operación de las leyes objetivas de la sociedad socialista. Bajo el Poder Estatal del Pueblo, ha sido educado el hombre nuevo, armado con la ideología marxista-leninista, con nuevo conceptos sobre el trabajo, la propiedad, la familia, la mujer, etc. El establecimiento de estas condiciones creó una situación en la cual una muchacha ya no es tratada como una esclava, en la cual el amor debe ser la base de cada matrimonio. Se han abierto todos los caminos para que los jóvenes se guíen a la hora de crear una familia por nobles motivos socialistas y no por intereses materiales, arribismo y por otros motivos que humillan a la mujer.

En la etapa actual, el problema de la mujer albanesa es más una lucha de clases en el campo ideológico. Incluso en estas circunstancias, cuando se han creado todas estas condiciones objetivas, los procesos que tienen lugar dentro de la familia, no deben ser dejados a la espontaneidad. Por ello se emprende una lucha directa, pero discreta para establecer relaciones y normas socialistas en la familia, relaciones de igualdad, amor, respeto mutuo y ayuda. Con el fin de garantizar la igualdad entre la mujer y los demás miembros de la familia, actualmente se está librando una lucha en dos direcciones; en primer lugar, para hacer de los deberes de la familia, cotidianos, relacionados con la crianza de los niños, etc., una preocupación de toda la sociedad; en segundo lugar, para que cada miembro de la familia entienda que la realización de estos deberes es un trabajo por el cual todos son responsables.

En las condiciones de Albania, la participación de la mujer en la vida del país se ha vuelto una necesidad objetiva. Los esfuerzos, las energías físicas y mentales de la mujer son además necesarios para promover la revolución ininterrumpida, para reforzar el Poder Estatal del Pueblo y democratizarlo aún más a través de la línea de masas. Los esfuerzos de la mujer son necesarios también para el fortalecimiento y defensa de la patria contra cualquier enemigo a través de la capacitación de todo el pueblo.

La emancipación de la mujer en Albania no es un “movimiento feminista” como en los países capitalistas, es el progreso de la mujer a un nivel superior, a la plena igualdad con el hombre, es la marcha de la mujer de la mano de su compañero en armonía de sentimientos, de fines e ideales puros, es la marcha hacia el comunismo.

Casa editora «8 Nëntori», Tirana 1978
La traducción es responsabilidad de Tiempos Rojos.

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